El agente que había sido baleado en la cabeza falleció el martes a la noche. Miguel Roa, de 33 años, ingresó la semana pasada al hospital Padilla en grave estado. Un delincuente le pegó un tiro en la cabeza cuando trató de impedir que asaltaran a una mujer en barrio Victoria.
El agente, que prestaba servicio en el Comando Radioeléctrico, falleció luego de sufrir una descompensación. "Teníamos esperanzas de que saliera adelante porque no tenía muerte cerebral, pero las heridas que sufrió eran muy graves. El martes al mediodía su cuadro se complicó con una disfunción respiratoria. Se hizo todo lo posible, pero falleció alrededor de las 22", informó el médico Jorge Valdecantos, subdirector técnico del Padilla. Roa estaba casado y tenía dos hijos pequeños. Hasta el momento, el único sospechoso aprehendido es un joven de 23 años, apodado "Jonita".